El Inicio del Fin parte VI
Mientras continuaba su caminar, una idea daba rondas esporádicas por su cabeza, sus pensamientos y sus sentimientos; mientras tanto sus cigarros se fueron agotando uno por uno. Sin sentido, no hallaba una razón para pensar y sentir lo que su corazón y su mente sentían ¿ Qué era ese mal presentimiento? ¿Por qué sentía que con cada paso su mayor miedo enfrentaría y que su desgarrador pero merecido final estaba cerca?
Una voz a los lejos, por la derecha lo llamó por su nombre, que retumbaba y cada vez era más tenue. Dió la última aspirada a su cigarrillo y comenzo a correr, sin dejar de pensar en la idea que torturaba su mente.
Corrió por tanto tiempo que se detuvo a respirar un poco, el cigarrillo continuaba su devastadora labor, consumiendo sus pulmones y su aliento poco a poco, haciendo que sus músculos titubearan por pocos segundos, entonces la voz de la pequeña seguía llamándole por su nombre y él, preocupado y ansioso por enfrentar a su nuevo enemigo, siguió corriendo hasta encontrar a la pequeña. Nunca hubiera pasado por su cabeza una idea tan cruél e infame como la que sus enemigos tenían preparada para él.
Alzó a la niña, quien se aferraba fuertmente a su cuello, luego sintió que algo había penetrado en su cuerpo, que su brazo izquierdo estaba herido y que esa niña era sólo una leal sirviente del mayor mal que azotaba su vida.
La arrojó al suelo con la fuerza que su brazo derecho le daba y le preguntó:
- ¿Quién demonios eres?
-... jajajajaja
- Vamos respónde.
-...
la niña empezó a sacar una cadena, cuyo final era una hoz, oxidada y llena de sangre; él, atónito frente a lo que había pasado veía como su presentimiento se hacia real, mientras que su espada caia al suelo y él se dejaba caer en sus rodillas, con su brazo izquierdo herido y con su valor apaciguado por una niña cuya edad no superaba los 12.
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